El viaje en el Mitre: un infierno diario de Suárez a Retiro

Posted on marzo 26, 2012

0


26/03/2012 El Zonal recorrió el trayecto del tren Mitre que va de José León Suárez a Retiro. Los usuarios de la línea regulada por la empresa intervenida TBA, se quejan por retrasos, cancelaciones y vagones repletos.
Por María Belén Etchenique

El reloj marca las ocho de la mañana. Para los usuarios del ramal Retiro-José León Suárez del ferrocarril Mitre, llegó el momento de empujar, apretar y encomendarse a los santos para ingresar en el vagón. Algunos subirán, otros deberán esperar el siguiente tren, convencidos de que haciendo un poco más de fuerza podrán entrar.
Entre los andenes y formaciones de la línea, sobre todo en hora pico, resuenan las quejas y una frase común para definir el servicio. “Un desastre” es el testimonio repetido entre los pasajeros. “Se viaja muy mal. Los ferrocarriles no vienen a horario y se amontona la gente. Si tengo que calificar el estado de los trenes le pongo de cuatro para abajo. No lo apruebo”, comentó Juan Zarreta a sanmartín.clarin.com. El pasajero había subido al tren en la terminal de José León Suárez.
El ánimo entre los usuarios es de resignación. “Sabemos que hay demora. Habrá que esperar”, dijeron entregados. Para ellos los retrasos y cancelaciones son una realidad cotidiana. “Por diferentes motivos, ya sean paros o desperfectos técnicos, siempre hay problemas e interrupciones. El resultado: llegás tarde a todos lados”, contó Alejandra Venturino, que habitualmente comienza su viaje en la estación Chilavert.
“Hay una total desatención por el público consumidor. Cuando el tren no llega o algo pasa en una formación, la empresa no da explicaciones o ni siquiera avisa. Si les preguntás, nadie sabe. En esas situaciones, te quedás esperando. TBA no indica qué hacer o qué medida tomar para que podemos cambiar el rumbo”, explicó Gustavo Maraniachi, quien emprendió su trayecto desde la estación Malaver. En 2011, Gustavo usaba todos los días ese transporte para ir al trabajo. Este año, se “liberó” de utilizar el ferrocarril. “Ahora viajo en forma eventual. Pero por conocidos sé que el servicio sigue funcionando mal”.
Una fuerte contradicción se percibe en el ramal que conecta las estaciones de Retiro y José León Suárez. Por un lado, están las formaciones más viejas, aquellas en las que la suciedad forma parte de la escenografía habitual, donde la pintura blanca pasó a ser gris y los asientos muestran sus entrañas de gomaespuma. En definitiva, donde los años de uso del ferrocarril se hacen sentir. Por otro lado, están los nuevos trenes: aquellos equipados con aire acondicionado, más limpios y con mayores comodidades. Pero los que viajan en forma diaria saben que no todo lo que reluce es oro: “Si bien los trenes son nuevos, a veces no funciona el aire y al ser herméticamente cerrados, la gente se ahoga”, comentó María Jimena Pérez, vecina de Villa Ballester, que usa el ferrocarril para ir a trabajar a Capital.
Para Mariano Miguel Mena, de Malaver, el tren es una preocupación familiar. Mariano cuenta que las falencias en el servicio lo afectan tanto a él como a su hija para ir a trabajar y estudiar, respectivamente. “Las formaciones tienen pocos vagones, especialmente en los horarios pico. Eso genera que se junte más gente”. Mariano explica que, en sentido contrario, las cosas no son distintas: “Mi hija viaja hacia José León Suárez. Los trenes que parten hacia esa terminal tampoco cumplen con los horarios y sufren demoras y cancelaciones”.
La falta de formaciones y una creciente espera no son ilusiones de los pasajeros. Horacio Caminos, vocero de la agrupación sindical La Fraternidad, explicó que, en comparación a 1995, en la actualidad hay un 30% menos de trenes en los ramales Retiro-José León Suárez y Retiro-Bartolomé Mitre. Con menos vagones y mayores lapsos entre la llegada de un tren y otro, conseguir un asiento se convierte en una tarea titánica. Luciano, que vive a pocas cuadras de la estación Villa Ballester, prefiere viajar dos estaciones en sentido inverso, irse hasta el final del recorrido y, de esta forma, tratar de viajar sentado.
A los pasajeros que viajan todos los días en el ramal Retiro-José León Suárez les sobran anécdotas sobre problemas vividos a bordo del ferrocarril: “Me pasaron muchas cosas sobre el tren. Desde tener miles de demoras hasta tirarme por la ventana por un incendio en un vagón”, relató María Jimena. Ana María, quien subió al tren en Malaver, narró otra de esas experiencias: “El martes al mediodía, viajamos aterrados porque el tren frenaba a cada rato. No sabíamos lo que sucedía. Estábamos muy asustados. Pensábamos en lo que pasó en Once”.
A poco más de un mes de la tragedia en la línea Sarmiento, donde fallecieron 51 personas y hubo más de 700 heridos, las secuelas de lo sucedido también se hacen sentir sobre el Mitre. “Después de lo que pasó, da miedo viajar. Falta que se preocupen más por los trenes y por la gente”, dijo Perla Godoy, de San Martín. En el mismo sentido, María Jimena comentó: “Tenía la costumbre de subirme en el primer vagón. Después de lo de Once, no lo hago más. Durante los primeros días, estuve perseguida con el tema, pero en definitiva no me queda otra que tomar el tren”.
About these ads